martes, 8 de febrero de 2011

Cerrando círculos

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.

Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.


Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo.

Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.


¿Terminó tu trabajo?, ¿se acabó tu relación?, ¿ya no vives más en esa casa?, ¿debes irte de viaje?, ¿la relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir adelante.


No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso, a veces, es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse.


En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente...

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú...

Suelta el resentimiento.

El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentalmente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.

¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿necesidad de aclaraciones?, ¿palabras que no se dijeron?, ¿silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo; si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia sino porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver.


Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo.


Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad.

Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.



¡Esa es la vida!







Cerrando círculos - Paulo Coelho.

lunes, 26 de julio de 2010

Sólo es un charco y también se cruza al revés.

Hoy he cerrado esa puerta por última vez.
Y lo cierto es que me alegro.
Se acabó la soledad. Se acabó el vivir en el silencio más absoluto. Se acabó la impresión de no sentirme en casa. Se acabó el olor a humedad. Se acabó el eco de mis propias palabras rebotando contra las paredes. Se acabó la insoportable sensación de estar en esa casa vacía sin ti.

Volver se ha convertido, desde hace unos días, en una cuestión de necesidad, aunque eso no vaya a hacer que deje de echarte de menos.

Echo de menos los pellizcos. Las burlas sobre mi viejo plano del metro. Los chicles con sabor a Oraldine. Mi nuevo cepillo de dientes amarillo. Reírnos de los semáforos para bicis (con su conductor incluido). Los mensajes por debajo de la mesa. El crujir de tus huesos. El desayuno sobre la mesa del salón y el zumo recién exprimido. Engancharme a series horribles sólo por verlas contigo. Esperarte. Nuestro reflejo en los cristales del metro. Que me saques a bailar.

Entre toda esta incertidumbre que nos envuelve, creo que podría acostumbrarme, sin mucho esfuerzo, a tu innovador sistema de refrigeración, a tus rutinas de piel sensible, a tu pasión por youtube, a tus frases sin vocalizar, a tu obsesión por las zapatillas, a tu pasmosa facilidad para quedarte dormido, a bailar kizomba, a tus ronquidos, a vivir encerrada en un tren de cercanías.
Creo que podría acostumbrarme a ti. Y no por ello dejarías de sorprenderme.

A pesar de las espirales y los puntos muertos, sé que esto es lo que quiero.
Y también sé que hay demasiadas personas en esta ciudad que utilizan el mismo perfume que tú.

lunes, 19 de abril de 2010

Me enseñaste

Me enseñaste a no fumar sin desayuno.
Me enseñaste a dividir.
Que la suma de uno y uno siempre es uno si se aprende a compartir.
Me enseñaste que los celos son traviesos, que es mitad falta de sesos y mitad inseguridad.
Me enseñaste a ser pareja en libertad.
Me enseñaste que el amor no es una reja y que es mentira la verdad.
Me enseñaste que no es bueno el que te ayuda sino el que no te molesta.
Me enseñaste que, abrazado a tu cintura, todo parece una fiesta.
Me enseñaste muchas cosas de la cama: que es mejor cuando se ama y que es también para dormir.
Me enseñaste, entre otras cosas, a vivir.
Me enseñaste que una duda puede más que una razón.

Pero fallaste, mi gurú, se te olvidó enseñarme qué hago si no estás tú.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte. Desde filosofía hasta cómo tocarte.
A saber que el afrodisíaco más cumplidor no son los mariscos sino el amor.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte.
A convertir una caricia en una obra de arte.
A saber que los abogados saben poco de amor y que el amor se cohíbe en los juzgados.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Pero no me enseñaste a olvidarte...

¿Dónde se apaga el amor que quedó? No encuentro el interruptor.
Si hay que aceptar que nuestra historia voló, ¿de dónde saco el valor?

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte. Desde filosofía hasta cómo tocarte.
A saber que el afrodisíaco más cumplidor no son los mariscos sino el amor.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte.
A convertir una caricia en una obra de arte.
A saber que los abogados saben poco de amor y que el amor se cohíbe en los juzgados.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Pero no me enseñaste a olvidarte...





Y los besos que te prometí.
¡Muac! :)

jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz 2010.

Parece que fue ayer cuando me senté delante de esta pantalla para hacer balance de un 2008 que se iba, y aquí estoy de nuevo, depidiéndome del 2009.
Podría decir que es la primera vez que no puedo hacer un balance positivo. Supongo que no ha sido un año tan fácil como cabía esperar.
Cuando comenzó estaba segura de que sería un gran año, que sería mi año. Pero las circunstancias se han empeñado en torcerlo todo desde el primer día hasta el último y, aunque me he esforzado por evitarlo, he acabado comprendiendo que algunas cosas son como son, y que cambiarlas no dependen tanto de uno mismo.
Otras sí.
En cualquier caso, seguiré tratando de aunar todas mis fuerzas para hacer del año que viene un buen año, un año con momentos que recordar, con personas con las que brindar, con recuerdos con los que sonreír...
Y, a pesar de todo, me siento realmente feliz de tener personas al lado que me han dado la mano tratando de sacarme de la espiral que me ha arrastrado en muchos momentos.
A todas esas personas, GRACIAS.
A los de siempre, a los que ya no están, a los recién llegados.
Porque los trabajos, las oposiciones, las pérdidas, las discusiones, los malos pensamientos, las decepciones, los cambios, la soledad... son mucho más llevaderos cuando tienes cerca a la gente que quieres. Y que te quieren.
Brindo por eso.

Feliz 2010.



Hold your own,
know your name,
and go your own way.
Everything will be fine...

lunes, 27 de julio de 2009

otra vez

Me resulta extraño volver a escribir aquí, después de tanto tiempo. No recuerdo cuántas veces me he plantado delante de esta página tratando de decir todas las cosas que se me pasaban por la cabeza, sin lograrlo.
Me gustaban más esos días, cuando no tenía tiempo para pararme a pensar, y mucho menos para escribir aquello que, sin querer, pensaba.
Hace poco más de un año pasé por esta misma situación de incertidumbre, y recuerdo que entonces no me gustó. Y ahora tampoco.
No me gusta tener que volver empezar. No me gusta tener que pensar en millones de opciones a la vez. No me gusta no saber qué pasa. No me gusta que se tuerzan los planes. No me gusta tener miedo. No me gusta estar nerviosa. No me gusta despedirme. Y nunca he hecho una mudanza, pero seguro que tampoco me gusta.
Supongo que hay que aceptar lo que viene, no con resignación, sino con optimismo. Y si esta etapa concluye de esta manera es porque otra empieza. Mejor o peor, nunca se sabe, diferente seguro.
Y aunque es cierto que no soy capaz de acostumbrarme a todo, también lo es que, al menos, voy a intentarlo con la mejor de mis sonrisas.
Que en enero dije que este sería EL AÑO, y aún estoy a tiempo de que así sea.

miércoles, 14 de enero de 2009

échame a mí la culpa

Sabes mejor que nadie que me fallaste, que lo que prometiste se te olvidó.
Sabes a ciencia cierta que me engañaste...

[...]

LLeno estoy de razones pa' despreciarte y, sin embargo, quiero que seas feliz.
Que allá en el otro mundo, en vez de infierno encuentres gloria,
y que una nube de tu memoria me borre a mí.

Dile al que pregunte que no te quise, dile que te engañaba, que fui lo peor.
Échame a mí la culpa de lo que pase, cúbrete tú la espalda con mi dolor.

Que allá en el otro mundo, en vez de infierno encuentres gloria,
y que una nube de tu memoria me borre a mí.





Así, a ritmo de salsa y con una sonrisa.
Qué demonios. Y feliz.

Tracatrá! :)

miércoles, 7 de enero de 2009

reiniciando

Tras comprobar que, efectivamente, es cierto aquello de que todos los tontos tienen suerte, he decidido dejar de esperar a que pasen las cosas y empezar a mover el culo.
Independientemente de si formo parte de los que tienen estrella o de los estrellados, no durará siempre, y todo el trabajo que lleve por delante no me vendrá nada mal. Eso que llevo ganado.
Quién me lo iba a decir a mí... jamás pensé que esto sería tan reconfortante.
No hay nada como empezar a abrir los ojos para centrarse en lo que de verdad importa. Y desde luego, con la cantidad de proyectos que me quedan por cumplir, no estoy yo para andar perdiendo el tiempo.
Época de cambios, por fin. De cambiar las espirales por líneas (más o menos) rectas.
Y quién sabe, después de todo, tal vez no nos haga falta ese piso con las paredes de colores.

martes, 30 de diciembre de 2008

balance del 2008

Siempre me ha gustado despedir el año echando una rápida mirada hacia atrás y haciendo balance de lo ocurrido:

El 2008 comenzó con otra de esas listas interminables de propósitos que, por supuesto, no me he molestado en cumplir. Es cierto que me apunté al gimnasio, aunque no fui ni un sólo día. Y también es cierto que me propuse estudiar al día (los días que quedaban) para los exámenes de Febrero (los últimos de la carrera), pero siempre me sorprendía a mí misma en algún bar de fiesta, con cerveza en la mano. No sé cómo, siendo de esta manera, me fue tan bien en el cuatrimestre.
El caso es que debido a esos días de fiesta llegaron otros de incertidumbre, de desconfianza y de mal humor, aunque tuve al lado en todo momento a unos cuantos personajes (especialmente un par de personitas que llegaron por casualidad) y que lo hicieron todo mucho más llevadero.
Y mientras el rencor y los bucles empezaban a envenenarme, descubrí Aspace.
Y todo cambió.
Porque gracias a todas y cada una de las personas que acuden allí, pasé los tres mejores meses de mi vida, y descubrí que, efectivamente, quería dedicarme a ello con todo mi tiempo y mi corazón.
Y entonces llegó Abril, y yo no lo sabía, pero a partir de ahí comenzaría una historia que haría que se torciese todo... Aunque eso es otro tema.
También surgió entonces mi interés por el baile, que se convirtió en una pasión imprescindible en mi vida, y que me ha ayudado a ser infinitamente más feliz.
Gracias a un concierto conocí a unos madrileños maravillosos, y pude estrechar lazos con mi familia postiza, lo cual contribuyó a que viviera un montón de aventuras nuevas y de locuras con las que disfruté de una manera increíble.
Y a ese concierto le siguieron muchos más, destacando los festivales inolvidables (por la compañía, sobre todo).
El verano estuvo marcado por un feliz fin de carrera, pero también por un campamento horrible en el que, por suerte, entre toda aquella desesperación, aparecieron cosas y personas que se salvan de tal calificativo, y que consiguieron hacerme sonreír incluso en aquellos días.
Entonces llegó Septiembre, el momento de agobiarse por el futuro, de no saber qué hacer con mi vida... y busqué una vía de escape que me llevó a Valladolid (cada dos fines de semana).
Lo que ha pasado desde entonces es prácticamente imposible de resumir, así que diré que, aunque me haya visto envuelta de nuevo en espirales y en decepciones finales, me quedo con aquellos que me han demostrado que todavía existe un lado bueno en las personas. Me quedo con aquellos que se acuerdan de llamar, que se peocupan cuando las cosas no van bien y que permanecen ahí, pase lo que pase. Con los que llevan muchos años, y con los que acaban de llegar.
Por eso, a pesar de los recientes acontecimientos y de ser un foco atrayente de malas noticias, me quedo con lo que me hace feliz, y lo demás... (como dice alguien a quien adoro) a la basura.

Y así, otro capítulo que se cierra.
Y comenzaré el 2009 con una sonrisa enorme, convencida de que será EL AÑO.
Que lo sé yo :)


¡Feliz Año a todos/as!

domingo, 28 de diciembre de 2008

¡chin, chin!


Brindo...

Por los que sonríen y aplauden ante los buenos gestos de los demás y después se dan la vuelta. Por los que aceptan gustosos los favores y olvidan devolverlos. Por los que ven las hazañas de los otros, pero no saben aprender de ellas. Por los que se apoyan en los demás para levantarse, y nunca ofrecen su hombro. Por los que se aprenden tu número de teléfono sólo para llamar en caso de necesidad. Por los que utilizan tu pañuelo para secar sus lágrimas y nunca preguntan si te hace falta un kleenex. Por los que no coinciden conmigo en la definición de amigo, y desconocen el término reciprocidad.

Por los interesados. Por los mentirosos. Por los desagradables. Por los egoístas. Por los falsos.

Hoy, y sólo hoy, brindo por los que se limitan a recibir.



¡Chin, Chin!

miércoles, 24 de diciembre de 2008

sonrisas por Navidad

Lo cierto es que hace años que mantengo una relación de amor-odio con estas fechas, o con los acontecimientos rutinarios que en ellas se suceden.
Procuro siempre que la balanza caiga hacia el lado bueno y, aunque cada año me resulta más difícil, seguiré poniendo todo mi empeño en que así sea.

Además, hoy he sido capaz de volver a escuchar nuestra canción. O mejor, la que yo pensaba que era nuestra canción. Esa canción que antes me perseguía, que por alguna extraña casualidad del destino no me dejaba en paz, que hacía que odiara toda esta historia...
He sido capaz, icluso, de disfrutarla.
Así que, ahora que todo esta empezando, por fin, a cambiar, no puedo hacer otra cosa que sonreir.
Quien nos lo iba a decir, ¿eh?
Sí, a ti y a mí.
Y es que hay veces que tenemos que aprender a soltar lastre para poder ser felices. Yo, de momento, me quedo con las ilusiones, las esperanzas, los sueños y todas aquellas cosas que me hacen sentirme bien.


Así que, a pesar de los pesares...

Feliz Navidad.

:)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

downtown




When you're alone and life is making you lonely, you can always go downtown.
When you've got worries, all the noise and the hurry seems to help, I know, downtown.

Just listen to the music of the traffic in the city,
Linger on the sidewalk where the neon signs are pretty.
How can you lose?

The lights are much brighter there
You can forget all your troubles, forget all your cares and go...
Downtown, things'll be great when you're
Downtown, no finer place for sure,
Downtown, everything's waiting for you.


Don't hang around and let your problems surround you there are movie shows downtown.
Maybe you know some little places to go to where they never close downtown.

Just listen to the rhythm of a gentle bossanova,
You'll be dancing with 'em too before the night is over,
Happy again.

The lights are much brighter there
You can forget all your troubles, forget all your cares and go...
Downtown, things'll be great when you're
Downtown, no finer place for sure,
Downtown, everything's waiting for you.


And you may find somebody kind to help and understand you,
Someone who is just like you and needs a gentle hand to
Guide them along.

So, maybe I'll see you there,
We can forget all our troubles, forget all our cares and go...
Downtown, things'll be great when you're
Downtown, don't wait a minute more,
Downtown, everything's waiting for you.


Downtown...

:)

lunes, 8 de diciembre de 2008

a propósito de una conversación


"A veces necesito creer que las personas son buenas aunque me decepcionen una y otra vez."

Eso escuché en una serie de televisión, hace no mucho. Y el caso es que yo pienso exactamente lo mismo.

Últimamente no hago más que recibir avisos sobre las personas que me rodean. Contradictorios, por otra parte.
Y lo único que se me ocurre es ignorarlos. Porque, por suerte o por desgracia, yo no sé aprender así. No he sabido nunca y dudo que vaya a empezar ahora.
Siempre he aprendido de las caídas. O mejor, de levantarme después.
Y nada me hará cambiar mi idea sobre las oportunidades. Creo que todos merecemos una. Incluso dos. O nueve.
Por eso prefiero dar ese margen a las personas para que se muestren tal y como son. Y yo espero lo mismo, aunque eso no ocurre siempre.
Pero, claro está, cuando a una se le llena el carro del desencanto y de las decepciones (ya sean nueve, o veinticuatro) también tiene la capacidad para enseñarles dónde está la puerta. Y para asegurarse de que la cierran tras de sí cuando salgan, no sea que se les ocurra volver.

Confiada sí, pero no tonta.

sábado, 6 de diciembre de 2008

a veces, sencillamente, no hay consuelo

Lo intento. Intento buscar algo que decir. Algo sensato, una palabra de aliento. Algo.
Tengo que concentrarme para que no me ahogue este nudo que tengo en la garganta y que no me deja pronunciar una sola sílaba.
En el fondo, da igual que hable o que permanezca contigo en silencio, porque sé que tienes la certeza de que estoy donde he estado siempre, y que no pienso moverme. A nosotros nunca nos han hecho falta las palabras.
Prometo ser fuerte. Prometo no tambalearme. Prometo servirte de apoyo. Prometo escuchar. Prometo luchar contigo.
Por algo soy tu hermana mayor.
Por algo soy tu neechan.

lunes, 1 de diciembre de 2008

¿qué sabes de mí?

Sé que te gustan los pollos del Dia. Eso iba en serio.
También sé que no haces la cama, generalmente. Que tienes un doble en un videojuego. Que te gusta jugar con tus rizos. Que ves Futurama y que te quedas con Bender, aunque prefieres al Pato Donald por encima de cualquier otro (incluso de Jafar). Que tienes un sombrero de estar guapo/a y te lo quitarías ante Sabina. Que te encanta el Rojo (TD). Que tienes que hacer las prácticas de monitor para poder alegrarme los campamentos. Que no te sienta bien el frío de León.
Además, sé que te aburre mi película favorita. Que a ti también te han roto el corazón. Que echas de menos. Que se te da muy bien mentir, y que tu mentira favorita es "ya te llamo yo". Que no existen los canallas ni los villanos (pero tu villano favorito es el Joker) . Que te pones tus gafas de pasta para ir de bohemio interesante. Que tocas la guitarra y compones, aunque digas que no se te da bien. Que no te gusta hablar de la familia, ni de cualquier otra cosa personal. Que te miras en los espejos porque vives rodeado de ellos, desde que te levantas hasta que sales por la puerta. Que tienes una banda de rock de orcos. Que sientes predilección por las caderas anchas, y los mofletes. Que escribes sin faltas de ortografía. Que Mississippi es más que un estado, o un río. Que todavía me debes un baile...


Y seguiré pensando.

domingo, 23 de noviembre de 2008

where I stood

Había escrito una larga disertación sobre lo mucho que podía haber cambiado mi vida durante este fin de semana (mientras yo permanecía ajena a todo). Pero lo he pensado mejor y, como no quiero que ninguno de nosotros tengamos que traer a nuestra memoria recuerdos que están mejor guardaditos en un cajón, he decidido borrarlo.
A cambio, os dejo con una canción que me gusta mucho. Y ya está.


I don't know what I've done or if I like what I've begun,
But something told me to run and honey, you know me it's all or none.

There were sounds in my head, little voices whispering that I should go and this should end.
Oh and I found myself listening.

'Cos I dont know who I am, who I am without you,
All I know is that I should.
And I don't know if I could stand another hand upon you,
All I know is that I should.
'Cos she will love you more than I could,
She who dares to stand where I stood.

See I thought love was black and white, that it was wrong or it was right,
But you ain't leaving without a fight and I think I am just as torn inside.

'Cos I dont know who I am, who I am without you,
All I know is that I should.
And I don't know if I could stand another hand upon you,
All I know is that I should.
'Cos she will love you more than I could,
She who dares to stand where I stood.

And I won't be far from where you are if ever you should call.
You meant more to me than anyone I ever loved at all,
But you taught me how to trust myself and so I say to you this is what I have to do.

'Cos I dont know who I am, who I am without you,
All I know is that I should.
And I don't know if I could stand another hand upon you,
All I know is that I should.
'Cos she will love you more than I could,
She who dares to stand where I stood.
Oh, she who dares to stand where I stood
...


martes, 18 de noviembre de 2008

¿capaz o incapaz?

- ¿Qué quieres ser de mayor?
- Tirano.
- ¡Uooo tirano! ¿Con todo un pueblo sometido?
- Pues claro… con un harén, muchos esclavos, y torturas los jueves por la mañana.
- Mola.
- ¿Y tú?
- Pues yo… no, es una idiotez.
- ¡Vamos, dilo!
- No, no te va a gustar.
- Yo te lo he dicho, ¡cuenta!
- Quisiera ser un flan. Un flan de albaricoque, o uno normal. Un flan tibio en el escaparate de una pastelería.
- ¿Un flan…? ¿Un postre?
- Pues claro, ¡qué otra cosa va a ser! No hay cuarenta mil cosas que conozcas que se llamen flan.
- Un flan... flan... ¡Claro que sí, un flan! ¡Pues claro, eso sí que mola!


[...]





- Nunca hemos hablado del futuro tú y yo. Me refiero a nuestros futuros.
- ¿Nuestros futuros? Yo habría dicho espontáneamente nuestro futuro. Supongo que me conformaba con el presente. Supongo que nos veía seguir así durante años. Qué tonta...
Por cierto, hablamos del futuro, una vez; y no nos equivocamos mucho. Tú estás aprendiendo a ser un tirano y yo un flan.



[ Jeux d'enfants ]

jueves, 13 de noviembre de 2008

a pesar de todo, viviremos en nuestra República feliz

No te lo he dicho, pero me encanta hablar contigo sobre todo lo que nos pasa. Todo lo malo.
Y me gusta porque siempre acabamos dándonos cuenta de que, aunque llevemos días, semanas, meses sin vernos, podemos resumir nuestras historias en una sola historia común que, en el fondo, nos hace incluso gracia.
Es irónico cómo, las personas que no se querían ir, las que no se querían comprometer con nada, son aquellas que han cargado a sus espaldas un montón de maletas y cajas y las han colocado en otro lugar, lejos de aquí.
Y también lo es ver cómo, situaciones similares, avanzan y tienen un final feliz si se trata de los demás y acaban en el mismo punto de la espiral si se trata de nosotras.
O cómo un interés que parece mutuo (y bien digo, parece) acaba desencadenando otra de nuestras charlas, no más de 23 días después.
Entonces volvemos a preguntarnos qué pasa, qué hemos hecho mal esta vez (porque, a estas alturas, también aceptamos que hemos sido nosotras). Y así hasta... hasta que llegue la casa de los gatos, o la hora de vivir con una hermana gemela que cose calcetines.

Mi madre siempre me ha dicho aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos". Y no es que me consuele pensando que no soy la única en esta situación, o que me alegre de que, precisamente tú, precisamente vosotras, estéis así, como yo. Pero es cierto que sería mucho peor si tuviera que montarme sola en esta noria (con plazas para cuatro).
Y, en el fondo, pasamos un buen rato dándonos cuenta de que somos un completo desastre para las relaciones, sean las que sean. Y nos reimos. Porque, ¿qué vamos a hacer si no reír?

Además, siempre he pensado (o he querido pensar) que el tiempo pone a cada uno en su lugar, que todo lo que hacemos, bueno o malo, nos viene devuelto de la misma manera. Así que, algún día, esos que están arriba, y no precisamente por méritos propios, bajarán. Y a nosotras nos tocará subir.

Y si no, ¿quién dice que no podamos ser felices en nuestra casa pintada de colores?

martes, 11 de noviembre de 2008

cerrando un nuevo círculo

Siempre he pensado que todo en esta vida sucede por una razón, aunque tengamos que esperar mucho tiempo para descubrir cuál es, y muchas veces ni siquiera lleguemos a saberlo con certeza.
También creo que existe una ilusión que impulsa el motor del cambio y una fábula que lo inspira.
Al menos, así ha sido conmigo.
Pero, como en todo cuento, tarde o temprano llega el momento en que aparece la última hoja y un fin sella la historia.
Y así, otro libro que se cierra.



"Ella salió con la vía láctea tatuada en la cara mientras murmuraba:
¿cómo pueden hablar de lo que no saben?"

lunes, 27 de octubre de 2008

sinsentido

Sonrisas torcidas al bajar el autobús. Un paraguas que se hace más grande cuando llueve. Listas interminables de preguntas sin respuesta. Decisiones a contracorriente. Comer a medias la tortilla. Fotos de días que no recuerdo. Películas que no veremos nunca. Fanta de naranja en los cajones. Olvidarme de regar las razones por las que echar de menos. Las cortinas de lunares que queríamos para nuestro salón. Gente que cree conocerme. Apostar por un camino que no tiene final. Quedarse dormida con el teléfono entre las manos. Lo lejos que están las ranas de las mariposas. Cartas que no llegan. Cepillos de dientes que se quedan cuando tú te vas. Los kilómetros y el avión, otra vez. Razones siempre insuficientes. Hormigas en el colchón. Mensajes por la mañana. Hacer casas de tiza en el suelo. Zapatos de tacón por el pasillo. No dejar de sonreir.

viernes, 24 de octubre de 2008

empezando a despertar

Es curioso lo fácil que me resultó en su día renunciar a quince años de pasión. Una pasión que, últimamente, me daba más penas que alegrías.
Es triste tener que decir adiós a algo que te ha llenado de vida durante tanto tiempo, y por lo que has luchado tanto. Pero supongo que hay que aprender a cerrar puertas. Que hay cosas que, a veces, pierden su sentido y empiezan a doler. Y esta ya llevaba doliendo demasiado tiempo.
No negaré que lo echo de menos. Quince años son muchos años, muchos momentos, muchos nervios, muchas lágrimas, muchas fiestas, muchas obras, muchas horas de ensayo... y, sobre todo, muchas personas. Por supuesto que lo echo de menos.

Es curioso lo fácil que me resultó en su día renunciar a quince años de pasión.
Y lo difícil que se me hace ahora que empiezo a ser consciente de que, efectivamente, se acabó. Y de que nada nunca volverá a ser lo mismo.
El tiempo dirá si, a partir de ahora, nos espera algo mejor.