No te lo he dicho, pero me encanta hablar contigo sobre todo lo que nos pasa. Todo lo malo.
Y me gusta porque siempre acabamos dándonos cuenta de que, aunque llevemos días, semanas, meses sin vernos, podemos resumir nuestras historias en una sola historia común que, en el fondo, nos hace incluso gracia.
Es irónico cómo, las personas que no se querían ir, las que no se querían comprometer con nada, son aquellas que han cargado a sus espaldas un montón de maletas y cajas y las han colocado en otro lugar, lejos de aquí.
Y también lo es ver cómo, situaciones similares, avanzan y tienen un final feliz si se trata de los demás y acaban en el mismo punto de la espiral si se trata de nosotras.
O cómo un interés que parece mutuo (y bien digo, parece) acaba desencadenando otra de nuestras charlas, no más de 23 días después.
Entonces volvemos a preguntarnos qué pasa, qué hemos hecho mal esta vez (porque, a estas alturas, también aceptamos que hemos sido nosotras). Y así hasta... hasta que llegue la casa de los gatos, o la hora de vivir con una hermana gemela que cose calcetines.
Mi madre siempre me ha dicho aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos". Y no es que me consuele pensando que no soy la única en esta situación, o que me alegre de que, precisamente tú, precisamente vosotras, estéis así, como yo. Pero es cierto que sería mucho peor si tuviera que montarme sola en esta noria (con plazas para cuatro).
Y, en el fondo, pasamos un buen rato dándonos cuenta de que somos un completo desastre para las relaciones, sean las que sean. Y nos reimos. Porque, ¿qué vamos a hacer si no reír?
Además, siempre he pensado (o he querido pensar) que el tiempo pone a cada uno en su lugar, que todo lo que hacemos, bueno o malo, nos viene devuelto de la misma manera. Así que, algún día, esos que están arriba, y no precisamente por méritos propios, bajarán. Y a nosotras nos tocará subir.
Y si no, ¿quién dice que no podamos ser felices en nuestra casa pintada de colores?
a tí, que ya no serás quien fuiste
Hace 6 meses
3 comentarios:
Ay ay... qué decir... xD
La risa es algo muy saludable... y de siempre "lo importante es tener salud". Asique, con salud y montadas en una noria, observaremos, comentaremos, viviremos... y cuando se nos acabe el viaje y llegue el momento de bajar, ya conoceremos bien todos los callejones de la ciudad :)
La espiral se romperá algún día... porque no puede estar siempre con esa forma... es una ley de la física... y más si cada vez se van sumando más fuerzas para que gire... xD y de la vida... tan cierta como la de "la vida todo te lo devuelve"... con lo cual... podemos estar tranquilas :)
Por cierto, ya le comenté a una de nuestras futuras compañeras de piso nuestro planazo xD y la parece muy bien xD quedamos de mañana o pasao quedar para ir hablandolo :)
Un brindis por la intensidad de la vida! por la emoción! por la intriga! por las historias largas tan inesperadas e inexplicables! por los descansitos de hora y media con un sólo mordisquito de bocata de tortilla! por las paredes de colores!... por las futuras COMPAÑERAS DE PISO! que valen más... y sobre todo... por las CARCAJADAAAAAAAAAAAS! JAJAJA!!! :D
cómo un interés que parece mutuo (y bien digo, parece) acaba desencadenando otra de nuestras charlas, no más de 23 días después.
23 días...
siempre es así?
abrazos partidos y ausentes desde aquí al lado
Tu aporta risas que pronto llevare a León mis sonrisas
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