Me resulta extraño volver a escribir aquí, después de tanto tiempo. No recuerdo cuántas veces me he plantado delante de esta página tratando de decir todas las cosas que se me pasaban por la cabeza, sin lograrlo.
Me gustaban más esos días, cuando no tenía tiempo para pararme a pensar, y mucho menos para escribir aquello que, sin querer, pensaba.
Hace poco más de un año pasé por esta misma situación de incertidumbre, y recuerdo que entonces no me gustó. Y ahora tampoco.
No me gusta tener que volver empezar. No me gusta tener que pensar en millones de opciones a la vez. No me gusta no saber qué pasa. No me gusta que se tuerzan los planes. No me gusta tener miedo. No me gusta estar nerviosa. No me gusta despedirme. Y nunca he hecho una mudanza, pero seguro que tampoco me gusta.
Supongo que hay que aceptar lo que viene, no con resignación, sino con optimismo. Y si esta etapa concluye de esta manera es porque otra empieza. Mejor o peor, nunca se sabe, diferente seguro.
Y aunque es cierto que no soy capaz de acostumbrarme a todo, también lo es que, al menos, voy a intentarlo con la mejor de mis sonrisas.
Que en enero dije que este sería EL AÑO, y aún estoy a tiempo de que así sea.
a tí, que ya no serás quien fuiste
Hace 11 meses