Es curioso lo fácil que me resultó en su día renunciar a quince años de pasión. Una pasión que, últimamente, me daba más penas que alegrías.
Es triste tener que decir adiós a algo que te ha llenado de vida durante tanto tiempo, y por lo que has luchado tanto. Pero supongo que hay que aprender a cerrar puertas. Que hay cosas que, a veces, pierden su sentido y empiezan a doler. Y esta ya llevaba doliendo demasiado tiempo.
No negaré que lo echo de menos. Quince años son muchos años, muchos momentos, muchos nervios, muchas lágrimas, muchas fiestas, muchas obras, muchas horas de ensayo... y, sobre todo, muchas personas. Por supuesto que lo echo de menos.
Es curioso lo fácil que me resultó en su día renunciar a quince años de pasión.
Y lo difícil que se me hace ahora que empiezo a ser consciente de que, efectivamente, se acabó. Y de que nada nunca volverá a ser lo mismo.
El tiempo dirá si, a partir de ahora, nos espera algo mejor.
a tí, que ya no serás quien fuiste
Hace 6 meses
1 comentario:
Es difícil dejarlo, yo no lo he conseguido... Pero si das el paso... no pierdas todos esos buenos momentos, y rellena ese vacio con abrazos y sonrisas que llegaran pronto...
Muá!
Publicar un comentario