lunes, 19 de abril de 2010

Me enseñaste

Me enseñaste a no fumar sin desayuno.
Me enseñaste a dividir.
Que la suma de uno y uno siempre es uno si se aprende a compartir.
Me enseñaste que los celos son traviesos, que es mitad falta de sesos y mitad inseguridad.
Me enseñaste a ser pareja en libertad.
Me enseñaste que el amor no es una reja y que es mentira la verdad.
Me enseñaste que no es bueno el que te ayuda sino el que no te molesta.
Me enseñaste que, abrazado a tu cintura, todo parece una fiesta.
Me enseñaste muchas cosas de la cama: que es mejor cuando se ama y que es también para dormir.
Me enseñaste, entre otras cosas, a vivir.
Me enseñaste que una duda puede más que una razón.

Pero fallaste, mi gurú, se te olvidó enseñarme qué hago si no estás tú.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte. Desde filosofía hasta cómo tocarte.
A saber que el afrodisíaco más cumplidor no son los mariscos sino el amor.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte.
A convertir una caricia en una obra de arte.
A saber que los abogados saben poco de amor y que el amor se cohíbe en los juzgados.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Pero no me enseñaste a olvidarte...

¿Dónde se apaga el amor que quedó? No encuentro el interruptor.
Si hay que aceptar que nuestra historia voló, ¿de dónde saco el valor?

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte. Desde filosofía hasta cómo tocarte.
A saber que el afrodisíaco más cumplidor no son los mariscos sino el amor.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte.
A convertir una caricia en una obra de arte.
A saber que los abogados saben poco de amor y que el amor se cohíbe en los juzgados.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Pero no me enseñaste a olvidarte...





Y los besos que te prometí.
¡Muac! :)