martes, 30 de diciembre de 2008

balance del 2008

Siempre me ha gustado despedir el año echando una rápida mirada hacia atrás y haciendo balance de lo ocurrido:

El 2008 comenzó con otra de esas listas interminables de propósitos que, por supuesto, no me he molestado en cumplir. Es cierto que me apunté al gimnasio, aunque no fui ni un sólo día. Y también es cierto que me propuse estudiar al día (los días que quedaban) para los exámenes de Febrero (los últimos de la carrera), pero siempre me sorprendía a mí misma en algún bar de fiesta, con cerveza en la mano. No sé cómo, siendo de esta manera, me fue tan bien en el cuatrimestre.
El caso es que debido a esos días de fiesta llegaron otros de incertidumbre, de desconfianza y de mal humor, aunque tuve al lado en todo momento a unos cuantos personajes (especialmente un par de personitas que llegaron por casualidad) y que lo hicieron todo mucho más llevadero.
Y mientras el rencor y los bucles empezaban a envenenarme, descubrí Aspace.
Y todo cambió.
Porque gracias a todas y cada una de las personas que acuden allí, pasé los tres mejores meses de mi vida, y descubrí que, efectivamente, quería dedicarme a ello con todo mi tiempo y mi corazón.
Y entonces llegó Abril, y yo no lo sabía, pero a partir de ahí comenzaría una historia que haría que se torciese todo... Aunque eso es otro tema.
También surgió entonces mi interés por el baile, que se convirtió en una pasión imprescindible en mi vida, y que me ha ayudado a ser infinitamente más feliz.
Gracias a un concierto conocí a unos madrileños maravillosos, y pude estrechar lazos con mi familia postiza, lo cual contribuyó a que viviera un montón de aventuras nuevas y de locuras con las que disfruté de una manera increíble.
Y a ese concierto le siguieron muchos más, destacando los festivales inolvidables (por la compañía, sobre todo).
El verano estuvo marcado por un feliz fin de carrera, pero también por un campamento horrible en el que, por suerte, entre toda aquella desesperación, aparecieron cosas y personas que se salvan de tal calificativo, y que consiguieron hacerme sonreír incluso en aquellos días.
Entonces llegó Septiembre, el momento de agobiarse por el futuro, de no saber qué hacer con mi vida... y busqué una vía de escape que me llevó a Valladolid (cada dos fines de semana).
Lo que ha pasado desde entonces es prácticamente imposible de resumir, así que diré que, aunque me haya visto envuelta de nuevo en espirales y en decepciones finales, me quedo con aquellos que me han demostrado que todavía existe un lado bueno en las personas. Me quedo con aquellos que se acuerdan de llamar, que se peocupan cuando las cosas no van bien y que permanecen ahí, pase lo que pase. Con los que llevan muchos años, y con los que acaban de llegar.
Por eso, a pesar de los recientes acontecimientos y de ser un foco atrayente de malas noticias, me quedo con lo que me hace feliz, y lo demás... (como dice alguien a quien adoro) a la basura.

Y así, otro capítulo que se cierra.
Y comenzaré el 2009 con una sonrisa enorme, convencida de que será EL AÑO.
Que lo sé yo :)


¡Feliz Año a todos/as!

domingo, 28 de diciembre de 2008

¡chin, chin!


Brindo...

Por los que sonríen y aplauden ante los buenos gestos de los demás y después se dan la vuelta. Por los que aceptan gustosos los favores y olvidan devolverlos. Por los que ven las hazañas de los otros, pero no saben aprender de ellas. Por los que se apoyan en los demás para levantarse, y nunca ofrecen su hombro. Por los que se aprenden tu número de teléfono sólo para llamar en caso de necesidad. Por los que utilizan tu pañuelo para secar sus lágrimas y nunca preguntan si te hace falta un kleenex. Por los que no coinciden conmigo en la definición de amigo, y desconocen el término reciprocidad.

Por los interesados. Por los mentirosos. Por los desagradables. Por los egoístas. Por los falsos.

Hoy, y sólo hoy, brindo por los que se limitan a recibir.



¡Chin, Chin!

miércoles, 24 de diciembre de 2008

sonrisas por Navidad

Lo cierto es que hace años que mantengo una relación de amor-odio con estas fechas, o con los acontecimientos rutinarios que en ellas se suceden.
Procuro siempre que la balanza caiga hacia el lado bueno y, aunque cada año me resulta más difícil, seguiré poniendo todo mi empeño en que así sea.

Además, hoy he sido capaz de volver a escuchar nuestra canción. O mejor, la que yo pensaba que era nuestra canción. Esa canción que antes me perseguía, que por alguna extraña casualidad del destino no me dejaba en paz, que hacía que odiara toda esta historia...
He sido capaz, icluso, de disfrutarla.
Así que, ahora que todo esta empezando, por fin, a cambiar, no puedo hacer otra cosa que sonreir.
Quien nos lo iba a decir, ¿eh?
Sí, a ti y a mí.
Y es que hay veces que tenemos que aprender a soltar lastre para poder ser felices. Yo, de momento, me quedo con las ilusiones, las esperanzas, los sueños y todas aquellas cosas que me hacen sentirme bien.


Así que, a pesar de los pesares...

Feliz Navidad.

:)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

downtown




When you're alone and life is making you lonely, you can always go downtown.
When you've got worries, all the noise and the hurry seems to help, I know, downtown.

Just listen to the music of the traffic in the city,
Linger on the sidewalk where the neon signs are pretty.
How can you lose?

The lights are much brighter there
You can forget all your troubles, forget all your cares and go...
Downtown, things'll be great when you're
Downtown, no finer place for sure,
Downtown, everything's waiting for you.


Don't hang around and let your problems surround you there are movie shows downtown.
Maybe you know some little places to go to where they never close downtown.

Just listen to the rhythm of a gentle bossanova,
You'll be dancing with 'em too before the night is over,
Happy again.

The lights are much brighter there
You can forget all your troubles, forget all your cares and go...
Downtown, things'll be great when you're
Downtown, no finer place for sure,
Downtown, everything's waiting for you.


And you may find somebody kind to help and understand you,
Someone who is just like you and needs a gentle hand to
Guide them along.

So, maybe I'll see you there,
We can forget all our troubles, forget all our cares and go...
Downtown, things'll be great when you're
Downtown, don't wait a minute more,
Downtown, everything's waiting for you.


Downtown...

:)

lunes, 8 de diciembre de 2008

a propósito de una conversación


"A veces necesito creer que las personas son buenas aunque me decepcionen una y otra vez."

Eso escuché en una serie de televisión, hace no mucho. Y el caso es que yo pienso exactamente lo mismo.

Últimamente no hago más que recibir avisos sobre las personas que me rodean. Contradictorios, por otra parte.
Y lo único que se me ocurre es ignorarlos. Porque, por suerte o por desgracia, yo no sé aprender así. No he sabido nunca y dudo que vaya a empezar ahora.
Siempre he aprendido de las caídas. O mejor, de levantarme después.
Y nada me hará cambiar mi idea sobre las oportunidades. Creo que todos merecemos una. Incluso dos. O nueve.
Por eso prefiero dar ese margen a las personas para que se muestren tal y como son. Y yo espero lo mismo, aunque eso no ocurre siempre.
Pero, claro está, cuando a una se le llena el carro del desencanto y de las decepciones (ya sean nueve, o veinticuatro) también tiene la capacidad para enseñarles dónde está la puerta. Y para asegurarse de que la cierran tras de sí cuando salgan, no sea que se les ocurra volver.

Confiada sí, pero no tonta.

sábado, 6 de diciembre de 2008

a veces, sencillamente, no hay consuelo

Lo intento. Intento buscar algo que decir. Algo sensato, una palabra de aliento. Algo.
Tengo que concentrarme para que no me ahogue este nudo que tengo en la garganta y que no me deja pronunciar una sola sílaba.
En el fondo, da igual que hable o que permanezca contigo en silencio, porque sé que tienes la certeza de que estoy donde he estado siempre, y que no pienso moverme. A nosotros nunca nos han hecho falta las palabras.
Prometo ser fuerte. Prometo no tambalearme. Prometo servirte de apoyo. Prometo escuchar. Prometo luchar contigo.
Por algo soy tu hermana mayor.
Por algo soy tu neechan.

lunes, 1 de diciembre de 2008

¿qué sabes de mí?

Sé que te gustan los pollos del Dia. Eso iba en serio.
También sé que no haces la cama, generalmente. Que tienes un doble en un videojuego. Que te gusta jugar con tus rizos. Que ves Futurama y que te quedas con Bender, aunque prefieres al Pato Donald por encima de cualquier otro (incluso de Jafar). Que tienes un sombrero de estar guapo/a y te lo quitarías ante Sabina. Que te encanta el Rojo (TD). Que tienes que hacer las prácticas de monitor para poder alegrarme los campamentos. Que no te sienta bien el frío de León.
Además, sé que te aburre mi película favorita. Que a ti también te han roto el corazón. Que echas de menos. Que se te da muy bien mentir, y que tu mentira favorita es "ya te llamo yo". Que no existen los canallas ni los villanos (pero tu villano favorito es el Joker) . Que te pones tus gafas de pasta para ir de bohemio interesante. Que tocas la guitarra y compones, aunque digas que no se te da bien. Que no te gusta hablar de la familia, ni de cualquier otra cosa personal. Que te miras en los espejos porque vives rodeado de ellos, desde que te levantas hasta que sales por la puerta. Que tienes una banda de rock de orcos. Que sientes predilección por las caderas anchas, y los mofletes. Que escribes sin faltas de ortografía. Que Mississippi es más que un estado, o un río. Que todavía me debes un baile...


Y seguiré pensando.

domingo, 23 de noviembre de 2008

where I stood

Había escrito una larga disertación sobre lo mucho que podía haber cambiado mi vida durante este fin de semana (mientras yo permanecía ajena a todo). Pero lo he pensado mejor y, como no quiero que ninguno de nosotros tengamos que traer a nuestra memoria recuerdos que están mejor guardaditos en un cajón, he decidido borrarlo.
A cambio, os dejo con una canción que me gusta mucho. Y ya está.


I don't know what I've done or if I like what I've begun,
But something told me to run and honey, you know me it's all or none.

There were sounds in my head, little voices whispering that I should go and this should end.
Oh and I found myself listening.

'Cos I dont know who I am, who I am without you,
All I know is that I should.
And I don't know if I could stand another hand upon you,
All I know is that I should.
'Cos she will love you more than I could,
She who dares to stand where I stood.

See I thought love was black and white, that it was wrong or it was right,
But you ain't leaving without a fight and I think I am just as torn inside.

'Cos I dont know who I am, who I am without you,
All I know is that I should.
And I don't know if I could stand another hand upon you,
All I know is that I should.
'Cos she will love you more than I could,
She who dares to stand where I stood.

And I won't be far from where you are if ever you should call.
You meant more to me than anyone I ever loved at all,
But you taught me how to trust myself and so I say to you this is what I have to do.

'Cos I dont know who I am, who I am without you,
All I know is that I should.
And I don't know if I could stand another hand upon you,
All I know is that I should.
'Cos she will love you more than I could,
She who dares to stand where I stood.
Oh, she who dares to stand where I stood
...


martes, 18 de noviembre de 2008

¿capaz o incapaz?

- ¿Qué quieres ser de mayor?
- Tirano.
- ¡Uooo tirano! ¿Con todo un pueblo sometido?
- Pues claro… con un harén, muchos esclavos, y torturas los jueves por la mañana.
- Mola.
- ¿Y tú?
- Pues yo… no, es una idiotez.
- ¡Vamos, dilo!
- No, no te va a gustar.
- Yo te lo he dicho, ¡cuenta!
- Quisiera ser un flan. Un flan de albaricoque, o uno normal. Un flan tibio en el escaparate de una pastelería.
- ¿Un flan…? ¿Un postre?
- Pues claro, ¡qué otra cosa va a ser! No hay cuarenta mil cosas que conozcas que se llamen flan.
- Un flan... flan... ¡Claro que sí, un flan! ¡Pues claro, eso sí que mola!


[...]





- Nunca hemos hablado del futuro tú y yo. Me refiero a nuestros futuros.
- ¿Nuestros futuros? Yo habría dicho espontáneamente nuestro futuro. Supongo que me conformaba con el presente. Supongo que nos veía seguir así durante años. Qué tonta...
Por cierto, hablamos del futuro, una vez; y no nos equivocamos mucho. Tú estás aprendiendo a ser un tirano y yo un flan.



[ Jeux d'enfants ]

jueves, 13 de noviembre de 2008

a pesar de todo, viviremos en nuestra República feliz

No te lo he dicho, pero me encanta hablar contigo sobre todo lo que nos pasa. Todo lo malo.
Y me gusta porque siempre acabamos dándonos cuenta de que, aunque llevemos días, semanas, meses sin vernos, podemos resumir nuestras historias en una sola historia común que, en el fondo, nos hace incluso gracia.
Es irónico cómo, las personas que no se querían ir, las que no se querían comprometer con nada, son aquellas que han cargado a sus espaldas un montón de maletas y cajas y las han colocado en otro lugar, lejos de aquí.
Y también lo es ver cómo, situaciones similares, avanzan y tienen un final feliz si se trata de los demás y acaban en el mismo punto de la espiral si se trata de nosotras.
O cómo un interés que parece mutuo (y bien digo, parece) acaba desencadenando otra de nuestras charlas, no más de 23 días después.
Entonces volvemos a preguntarnos qué pasa, qué hemos hecho mal esta vez (porque, a estas alturas, también aceptamos que hemos sido nosotras). Y así hasta... hasta que llegue la casa de los gatos, o la hora de vivir con una hermana gemela que cose calcetines.

Mi madre siempre me ha dicho aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos". Y no es que me consuele pensando que no soy la única en esta situación, o que me alegre de que, precisamente tú, precisamente vosotras, estéis así, como yo. Pero es cierto que sería mucho peor si tuviera que montarme sola en esta noria (con plazas para cuatro).
Y, en el fondo, pasamos un buen rato dándonos cuenta de que somos un completo desastre para las relaciones, sean las que sean. Y nos reimos. Porque, ¿qué vamos a hacer si no reír?

Además, siempre he pensado (o he querido pensar) que el tiempo pone a cada uno en su lugar, que todo lo que hacemos, bueno o malo, nos viene devuelto de la misma manera. Así que, algún día, esos que están arriba, y no precisamente por méritos propios, bajarán. Y a nosotras nos tocará subir.

Y si no, ¿quién dice que no podamos ser felices en nuestra casa pintada de colores?