lunes, 27 de octubre de 2008

sinsentido

Sonrisas torcidas al bajar el autobús. Un paraguas que se hace más grande cuando llueve. Listas interminables de preguntas sin respuesta. Decisiones a contracorriente. Comer a medias la tortilla. Fotos de días que no recuerdo. Películas que no veremos nunca. Fanta de naranja en los cajones. Olvidarme de regar las razones por las que echar de menos. Las cortinas de lunares que queríamos para nuestro salón. Gente que cree conocerme. Apostar por un camino que no tiene final. Quedarse dormida con el teléfono entre las manos. Lo lejos que están las ranas de las mariposas. Cartas que no llegan. Cepillos de dientes que se quedan cuando tú te vas. Los kilómetros y el avión, otra vez. Razones siempre insuficientes. Hormigas en el colchón. Mensajes por la mañana. Hacer casas de tiza en el suelo. Zapatos de tacón por el pasillo. No dejar de sonreir.

viernes, 24 de octubre de 2008

empezando a despertar

Es curioso lo fácil que me resultó en su día renunciar a quince años de pasión. Una pasión que, últimamente, me daba más penas que alegrías.
Es triste tener que decir adiós a algo que te ha llenado de vida durante tanto tiempo, y por lo que has luchado tanto. Pero supongo que hay que aprender a cerrar puertas. Que hay cosas que, a veces, pierden su sentido y empiezan a doler. Y esta ya llevaba doliendo demasiado tiempo.
No negaré que lo echo de menos. Quince años son muchos años, muchos momentos, muchos nervios, muchas lágrimas, muchas fiestas, muchas obras, muchas horas de ensayo... y, sobre todo, muchas personas. Por supuesto que lo echo de menos.

Es curioso lo fácil que me resultó en su día renunciar a quince años de pasión.
Y lo difícil que se me hace ahora que empiezo a ser consciente de que, efectivamente, se acabó. Y de que nada nunca volverá a ser lo mismo.
El tiempo dirá si, a partir de ahora, nos espera algo mejor.

sábado, 11 de octubre de 2008

sandalias de salsa y un limón

Entre todo este caos que me envuelve últimamente y todas las horas muertas que me ahogan cada día más (culpa mía que sigan siendo muertas, a estas alturas) siempre es bueno recordar que puedo calzarme mis sandalias de suela especial y saltar a la pista con una sonrisa.
Había olvidado que existía una vía de escape a toda esta monotonía.
Bueno, existen dos.
Pero una de ellas me queda a hora y media en tren, y no puedo tomarla siempre que quiero (aunque me salga gratis).
De todas maneras, le he prometido a mi pequeño limón que iré pronto. Estaré allí antes de que logre decir supercalifragilísticoespialidoso tres veces seguidas sin respirar :D
Porque no puedo evitar, por muchas salsas que baile, echar de menos las confidencias bañadas en cerveza, el sombrero de estar guapa, el chaleco amarillo reflectante, las canciones compartidas, las faldas negras, los abrazos y las sonrisas.
Nadie me negará que tiene la mejor sonrisa del mundo. Y que, por tanto, es normal que la eche de menos.
Echo de menos muchas otras cosas, pero no estaba hablando de eso. Estaba hablando de ELLA (sí, con mayúsculas).




Maldito limón, que te has colado aquí dentro sigilosamente... te voy a dar con el clavijero, y con una botella de Canei.
Y vas a verme tan a menudo que te vas a arrepentir de haberme dicho que no me fuera o, que si me iba, volviera pronto.
Ahora te tocará soportarme y darme mi dosis de optimismo, que en esta ciudad me parece que andan mal de provisiones.


P.D. Te dije que me adelantaría.


Qué le voy a hacer, si eres un coco muy entrañable :)

miércoles, 8 de octubre de 2008

la gran vida

"Y se dió cuenta de que la vida no era eso.
La vida es caer y levantarse. Y volverse a caer y volver a levantarse.
La vida es alegrarte los viernes y joderte los lunes. Y abrazarte a quien te abrace y a quien no te abrace pues no te abrazas y punto, y no pasa nada".



[ La gran vida ]

domingo, 5 de octubre de 2008

de vuelta

He recibido tanta información en tan poco tiempo que, de momento, sigo tratando de procesarla (sí, soy de Magisterio).
Lo único que sé es que tratar de relativizar las cosas es complicado cuando acaban de ocurrir. Así que, de nuevo en la lejanía, voy a dedicar estos días a ordenarlo todo. Y hasta aquí puedo leer.
Bueno, no. Puedo (y debo) añadir otra cosa:

Esta guitarra huérfana y delirante
con su terco knock knocking' on heaven's door,
estos dedos que dejan caer un guante
delicado y trashumante
a los pies de un trovador.

[...]

Este contigo, este sin ti tan amargo,
este reloj de arena del arenal,
esta huelga de besos, este letargo
estos pantalones largos
para el viejo Peter Pan.


Y un millón de gracias a los anfitriones y anfitrionas.

lunes, 29 de septiembre de 2008

para tenerlo presente

Supongo que con el tiempo comprendes que las cosas cambian...

algunas se estropean
otras no.

Y que, el esfuerzo que empleas en que todo siga igual/bien es indirectamente proporcional al tiempo que tarda en cambiar...

Y además, aprendes que eso que dicen por ahí de que la vida es como una montaña rusa, es cierto:

hoy arriba
mañana abajo.

Y que tu cabeza y tu corazón tienen dentro una balanza que mide lo bueno y lo malo, lo bueno y lo malo, lo bueno y lo malo...
Unos días se te cansa la cabeza
otros te duele el corazón.


Aprendes también que cerca y lejos son conceptos relativos, que se miden con los sentimientos
y que nadie entiende de distancias, ni de lo que los demás pensamos sobre ellas.

Y además, te das cuenta de que la novedad es lo importante
y que da igual si ríes o lloras, porque de todas formas será noticia...


Mientras tanto, tú sigues tu camino
mirando al sol, a las margaritas, descubriendo colores, buscando formas en las nubes
y sonriendo...
Sí, porque todavía quedan personas que te demuestran que medio lleno es una medida, y que no es tan difícil llegar a llenarlo del todo...