lunes, 19 de abril de 2010

Me enseñaste

Me enseñaste a no fumar sin desayuno.
Me enseñaste a dividir.
Que la suma de uno y uno siempre es uno si se aprende a compartir.
Me enseñaste que los celos son traviesos, que es mitad falta de sesos y mitad inseguridad.
Me enseñaste a ser pareja en libertad.
Me enseñaste que el amor no es una reja y que es mentira la verdad.
Me enseñaste que no es bueno el que te ayuda sino el que no te molesta.
Me enseñaste que, abrazado a tu cintura, todo parece una fiesta.
Me enseñaste muchas cosas de la cama: que es mejor cuando se ama y que es también para dormir.
Me enseñaste, entre otras cosas, a vivir.
Me enseñaste que una duda puede más que una razón.

Pero fallaste, mi gurú, se te olvidó enseñarme qué hago si no estás tú.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte. Desde filosofía hasta cómo tocarte.
A saber que el afrodisíaco más cumplidor no son los mariscos sino el amor.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte.
A convertir una caricia en una obra de arte.
A saber que los abogados saben poco de amor y que el amor se cohíbe en los juzgados.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Pero no me enseñaste a olvidarte...

¿Dónde se apaga el amor que quedó? No encuentro el interruptor.
Si hay que aceptar que nuestra historia voló, ¿de dónde saco el valor?

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte. Desde filosofía hasta cómo tocarte.
A saber que el afrodisíaco más cumplidor no son los mariscos sino el amor.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Me enseñaste de todo excepto a olvidarte.
A convertir una caricia en una obra de arte.
A saber que los abogados saben poco de amor y que el amor se cohíbe en los juzgados.
Pero no me enseñaste a olvidarte.

Pero no me enseñaste a olvidarte...





Y los besos que te prometí.
¡Muac! :)

jueves, 31 de diciembre de 2009

Feliz 2010.

Parece que fue ayer cuando me senté delante de esta pantalla para hacer balance de un 2008 que se iba, y aquí estoy de nuevo, depidiéndome del 2009.
Podría decir que es la primera vez que no puedo hacer un balance positivo. Supongo que no ha sido un año tan fácil como cabía esperar.
Cuando comenzó estaba segura de que sería un gran año, que sería mi año. Pero las circunstancias se han empeñado en torcerlo todo desde el primer día hasta el último y, aunque me he esforzado por evitarlo, he acabado comprendiendo que algunas cosas son como son, y que cambiarlas no dependen tanto de uno mismo.
Otras sí.
En cualquier caso, seguiré tratando de aunar todas mis fuerzas para hacer del año que viene un buen año, un año con momentos que recordar, con personas con las que brindar, con recuerdos con los que sonreír...
Y, a pesar de todo, me siento realmente feliz de tener personas al lado que me han dado la mano tratando de sacarme de la espiral que me ha arrastrado en muchos momentos.
A todas esas personas, GRACIAS.
A los de siempre, a los que ya no están, a los recién llegados.
Porque los trabajos, las oposiciones, las pérdidas, las discusiones, los malos pensamientos, las decepciones, los cambios, la soledad... son mucho más llevaderos cuando tienes cerca a la gente que quieres. Y que te quieren.
Brindo por eso.

Feliz 2010.



Hold your own,
know your name,
and go your own way.
Everything will be fine...

lunes, 27 de julio de 2009

otra vez

Me resulta extraño volver a escribir aquí, después de tanto tiempo. No recuerdo cuántas veces me he plantado delante de esta página tratando de decir todas las cosas que se me pasaban por la cabeza, sin lograrlo.
Me gustaban más esos días, cuando no tenía tiempo para pararme a pensar, y mucho menos para escribir aquello que, sin querer, pensaba.
Hace poco más de un año pasé por esta misma situación de incertidumbre, y recuerdo que entonces no me gustó. Y ahora tampoco.
No me gusta tener que volver empezar. No me gusta tener que pensar en millones de opciones a la vez. No me gusta no saber qué pasa. No me gusta que se tuerzan los planes. No me gusta tener miedo. No me gusta estar nerviosa. No me gusta despedirme. Y nunca he hecho una mudanza, pero seguro que tampoco me gusta.
Supongo que hay que aceptar lo que viene, no con resignación, sino con optimismo. Y si esta etapa concluye de esta manera es porque otra empieza. Mejor o peor, nunca se sabe, diferente seguro.
Y aunque es cierto que no soy capaz de acostumbrarme a todo, también lo es que, al menos, voy a intentarlo con la mejor de mis sonrisas.
Que en enero dije que este sería EL AÑO, y aún estoy a tiempo de que así sea.

miércoles, 14 de enero de 2009

échame a mí la culpa

Sabes mejor que nadie que me fallaste, que lo que prometiste se te olvidó.
Sabes a ciencia cierta que me engañaste...

[...]

LLeno estoy de razones pa' despreciarte y, sin embargo, quiero que seas feliz.
Que allá en el otro mundo, en vez de infierno encuentres gloria,
y que una nube de tu memoria me borre a mí.

Dile al que pregunte que no te quise, dile que te engañaba, que fui lo peor.
Échame a mí la culpa de lo que pase, cúbrete tú la espalda con mi dolor.

Que allá en el otro mundo, en vez de infierno encuentres gloria,
y que una nube de tu memoria me borre a mí.





Así, a ritmo de salsa y con una sonrisa.
Qué demonios. Y feliz.

Tracatrá! :)

miércoles, 7 de enero de 2009

reiniciando

Tras comprobar que, efectivamente, es cierto aquello de que todos los tontos tienen suerte, he decidido dejar de esperar a que pasen las cosas y empezar a mover el culo.
Independientemente de si formo parte de los que tienen estrella o de los estrellados, no durará siempre, y todo el trabajo que lleve por delante no me vendrá nada mal. Eso que llevo ganado.
Quién me lo iba a decir a mí... jamás pensé que esto sería tan reconfortante.
No hay nada como empezar a abrir los ojos para centrarse en lo que de verdad importa. Y desde luego, con la cantidad de proyectos que me quedan por cumplir, no estoy yo para andar perdiendo el tiempo.
Época de cambios, por fin. De cambiar las espirales por líneas (más o menos) rectas.
Y quién sabe, después de todo, tal vez no nos haga falta ese piso con las paredes de colores.

martes, 30 de diciembre de 2008

balance del 2008

Siempre me ha gustado despedir el año echando una rápida mirada hacia atrás y haciendo balance de lo ocurrido:

El 2008 comenzó con otra de esas listas interminables de propósitos que, por supuesto, no me he molestado en cumplir. Es cierto que me apunté al gimnasio, aunque no fui ni un sólo día. Y también es cierto que me propuse estudiar al día (los días que quedaban) para los exámenes de Febrero (los últimos de la carrera), pero siempre me sorprendía a mí misma en algún bar de fiesta, con cerveza en la mano. No sé cómo, siendo de esta manera, me fue tan bien en el cuatrimestre.
El caso es que debido a esos días de fiesta llegaron otros de incertidumbre, de desconfianza y de mal humor, aunque tuve al lado en todo momento a unos cuantos personajes (especialmente un par de personitas que llegaron por casualidad) y que lo hicieron todo mucho más llevadero.
Y mientras el rencor y los bucles empezaban a envenenarme, descubrí Aspace.
Y todo cambió.
Porque gracias a todas y cada una de las personas que acuden allí, pasé los tres mejores meses de mi vida, y descubrí que, efectivamente, quería dedicarme a ello con todo mi tiempo y mi corazón.
Y entonces llegó Abril, y yo no lo sabía, pero a partir de ahí comenzaría una historia que haría que se torciese todo... Aunque eso es otro tema.
También surgió entonces mi interés por el baile, que se convirtió en una pasión imprescindible en mi vida, y que me ha ayudado a ser infinitamente más feliz.
Gracias a un concierto conocí a unos madrileños maravillosos, y pude estrechar lazos con mi familia postiza, lo cual contribuyó a que viviera un montón de aventuras nuevas y de locuras con las que disfruté de una manera increíble.
Y a ese concierto le siguieron muchos más, destacando los festivales inolvidables (por la compañía, sobre todo).
El verano estuvo marcado por un feliz fin de carrera, pero también por un campamento horrible en el que, por suerte, entre toda aquella desesperación, aparecieron cosas y personas que se salvan de tal calificativo, y que consiguieron hacerme sonreír incluso en aquellos días.
Entonces llegó Septiembre, el momento de agobiarse por el futuro, de no saber qué hacer con mi vida... y busqué una vía de escape que me llevó a Valladolid (cada dos fines de semana).
Lo que ha pasado desde entonces es prácticamente imposible de resumir, así que diré que, aunque me haya visto envuelta de nuevo en espirales y en decepciones finales, me quedo con aquellos que me han demostrado que todavía existe un lado bueno en las personas. Me quedo con aquellos que se acuerdan de llamar, que se peocupan cuando las cosas no van bien y que permanecen ahí, pase lo que pase. Con los que llevan muchos años, y con los que acaban de llegar.
Por eso, a pesar de los recientes acontecimientos y de ser un foco atrayente de malas noticias, me quedo con lo que me hace feliz, y lo demás... (como dice alguien a quien adoro) a la basura.

Y así, otro capítulo que se cierra.
Y comenzaré el 2009 con una sonrisa enorme, convencida de que será EL AÑO.
Que lo sé yo :)


¡Feliz Año a todos/as!

domingo, 28 de diciembre de 2008

¡chin, chin!


Brindo...

Por los que sonríen y aplauden ante los buenos gestos de los demás y después se dan la vuelta. Por los que aceptan gustosos los favores y olvidan devolverlos. Por los que ven las hazañas de los otros, pero no saben aprender de ellas. Por los que se apoyan en los demás para levantarse, y nunca ofrecen su hombro. Por los que se aprenden tu número de teléfono sólo para llamar en caso de necesidad. Por los que utilizan tu pañuelo para secar sus lágrimas y nunca preguntan si te hace falta un kleenex. Por los que no coinciden conmigo en la definición de amigo, y desconocen el término reciprocidad.

Por los interesados. Por los mentirosos. Por los desagradables. Por los egoístas. Por los falsos.

Hoy, y sólo hoy, brindo por los que se limitan a recibir.



¡Chin, Chin!

miércoles, 24 de diciembre de 2008

sonrisas por Navidad

Lo cierto es que hace años que mantengo una relación de amor-odio con estas fechas, o con los acontecimientos rutinarios que en ellas se suceden.
Procuro siempre que la balanza caiga hacia el lado bueno y, aunque cada año me resulta más difícil, seguiré poniendo todo mi empeño en que así sea.

Además, hoy he sido capaz de volver a escuchar nuestra canción. O mejor, la que yo pensaba que era nuestra canción. Esa canción que antes me perseguía, que por alguna extraña casualidad del destino no me dejaba en paz, que hacía que odiara toda esta historia...
He sido capaz, icluso, de disfrutarla.
Así que, ahora que todo esta empezando, por fin, a cambiar, no puedo hacer otra cosa que sonreir.
Quien nos lo iba a decir, ¿eh?
Sí, a ti y a mí.
Y es que hay veces que tenemos que aprender a soltar lastre para poder ser felices. Yo, de momento, me quedo con las ilusiones, las esperanzas, los sueños y todas aquellas cosas que me hacen sentirme bien.


Así que, a pesar de los pesares...

Feliz Navidad.

:)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

downtown




When you're alone and life is making you lonely, you can always go downtown.
When you've got worries, all the noise and the hurry seems to help, I know, downtown.

Just listen to the music of the traffic in the city,
Linger on the sidewalk where the neon signs are pretty.
How can you lose?

The lights are much brighter there
You can forget all your troubles, forget all your cares and go...
Downtown, things'll be great when you're
Downtown, no finer place for sure,
Downtown, everything's waiting for you.


Don't hang around and let your problems surround you there are movie shows downtown.
Maybe you know some little places to go to where they never close downtown.

Just listen to the rhythm of a gentle bossanova,
You'll be dancing with 'em too before the night is over,
Happy again.

The lights are much brighter there
You can forget all your troubles, forget all your cares and go...
Downtown, things'll be great when you're
Downtown, no finer place for sure,
Downtown, everything's waiting for you.


And you may find somebody kind to help and understand you,
Someone who is just like you and needs a gentle hand to
Guide them along.

So, maybe I'll see you there,
We can forget all our troubles, forget all our cares and go...
Downtown, things'll be great when you're
Downtown, don't wait a minute more,
Downtown, everything's waiting for you.


Downtown...

:)

lunes, 8 de diciembre de 2008

a propósito de una conversación


"A veces necesito creer que las personas son buenas aunque me decepcionen una y otra vez."

Eso escuché en una serie de televisión, hace no mucho. Y el caso es que yo pienso exactamente lo mismo.

Últimamente no hago más que recibir avisos sobre las personas que me rodean. Contradictorios, por otra parte.
Y lo único que se me ocurre es ignorarlos. Porque, por suerte o por desgracia, yo no sé aprender así. No he sabido nunca y dudo que vaya a empezar ahora.
Siempre he aprendido de las caídas. O mejor, de levantarme después.
Y nada me hará cambiar mi idea sobre las oportunidades. Creo que todos merecemos una. Incluso dos. O nueve.
Por eso prefiero dar ese margen a las personas para que se muestren tal y como son. Y yo espero lo mismo, aunque eso no ocurre siempre.
Pero, claro está, cuando a una se le llena el carro del desencanto y de las decepciones (ya sean nueve, o veinticuatro) también tiene la capacidad para enseñarles dónde está la puerta. Y para asegurarse de que la cierran tras de sí cuando salgan, no sea que se les ocurra volver.

Confiada sí, pero no tonta.